Print: Mary Ann June

jueves, 7 de octubre de 2010

Palabras duras,pero ciertas...

Oda a la envidia
(Pablo Neruda)





Yo vine del sur,de la frontera.
La vida era lluviosa.
Cuando llegué
a Santiago
me costó mucho cambiar de traje.
Yo venía vestido de riguroso invierno,
flores de la intemperie me cubrían.
Me desangré mudándo
me de casa.
Todo estaba repleto,

hasta el aire tenía ol or a gente triste.
En las pensiones se caía el papel de las paredes.
Escribí,escribí sólo para no
morirme.


Y entonces,apenas mis versos de muchacho desterrado
ardieron en
la calle,
me ladró Teodorico y me mord
ió Ruibarbo.
Yo me hundí en el abismo d
e las casas más pobres,
debajo de la cama,en la cocina,adentro del armario,
donde nadie pudiera
examinarme,
escribí,escribí sólo para no morirme.




Todo fue igual,
se irguieron amenazantes contr
a mi poesía,
con ganchos,con cuchillos,con alicates negros.

Crucé entonces los mares en el horror del clima
que susurraba fiebre con los ríos,
rodeado de violento
s azafranes y dioses,
me perdí en el tumulto de los tambores negros,
en las emanaciones del crepúsculo
me sepulté,
y entonces escribí,escribí sólo para no morirme.

Yo vivía tan lejos,
era grave mi total abandono,
pero aquí los caimanes afila
ban sus dentelladas verdes.

Regresé de mis viajes,
besé a todos,
las mujeres,los homb
res y los niños.
Tuve parti
do,patria.
Tuve estrella.
Se colgó de mi brazo la alegría.




Entonces en la noche,en el invierno,
en los trenes,en medi
o del combate,
junto al mar o las minas,
en el desierto o junto a la que amaba,
o acosado,buscándome la policía,
hice sencillos versos para todos los hombres
y para no morirme.



Y ahora,otra vez ahí están.
Son insistentes como los gusanos,
son invisibles como los ratones de un navío,
van navegando d
onde yo navego,
me descuido y me muerden los zapatos,
existen porq
ue existo.


¿Qué puedo
hacer?
Yo creo que seguiré cantando hasta morirme.
No puedo en este punto hacerles concesiones.
Puedo,si lo desean,regalarles una paq
uetería,
comprarles un paraguas para que se protejan
de la lluvia inclemente que con
migo llegó de la frontera,
puedo enseñarles a andar a caballo,
o darles por lo menos l
a cola de mi perro,
pero quiero que entiendan
que no puedo amarrarme la boca
para que ellos sustituyan mi canto.
No es posible.No pu
edo.

Con amor o con tristeza,
de madrugada fría,a las tres de la tarde,
o en la noche,a toda hora,furioso,
enamorado,en tren,en primavera,
a oscuras saliendo de una boda,
atravesando el bosque o en la o
ficina,
a las tres de la t
arde o en la noche,
a toda h
ora,
escribiré no sólo para no morirme,
sino para ayudar a que otros vivan,
porque parece que algui
en necesita mi canto.

Seré,seré implacable.
Yo les pido que sostengan sin tregua
el estandarte de la envidia.
Me acostumbré a sus dientes.
Me hacen
falta.
Pero quiero decirles que es verdad:
me moriré algun día

(no dejaré de darles esa satisfacción postrera),
no hay duda,per
o moriré cantando.


Y estoy casi seguro,aunque no les agrade esta noticia,
que seguirá mi canto más acá de la muerte,
en medio de
mi patria,
será mi voz,la voz del fuego o de la lluvia,
o la voz de ot
ros hombres,
porque con lluvia o fuego quedó e
scrito
que la simple poesía vive a pesar de todo,
tiene una eternidad que no se asusta,
tine tanta salud como una ordeñ
adora
y en su sonrisa ta
nta dentadura
como para arruinar
las esperanzas
de todos los reunidos roedores.

(Pablo N
eruda)


Unas palabras para reflexionar,¿valdrá la pena seguir con la envidia?
yo creo qu
e no...

Que tengáis un buen día ,
disfrutar de lo que tenéis y compartir !









PD. Doy la bienvenida a mis nuevas seguidoras,Sandra,Eulalia,Roser,Najma...gracias por quedaros conmigo!






























Hasta pronto!!,Vuelve cuando quieras...

Hasta pronto!!,Vuelve cuando quieras...

Mi Mandy!!

Mi Mandy!!

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